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Jueves, 29 de Octubre
Elvis, Love Us! Realización: Nacho R. Piedra
(...)
Entre la melancolía sin impostura y la tensión libre de
aspavientos, éste es un debut de los que dejan huella, un apasionante
paseo por las sombras en la niebla. (...) Nueve cortes, perfectamente enlazados
conforme a un plan de shock prediseñado y limados de asperezas
por Abel (Migal, Emak Bakia) Hernández forman el mejor disco nacional
del año. ¿Suena prepotente? Quizás, de hecho hasta
me apetece. (
) Y con unas letras que según
su sello, y que comparto, tratan de dolor y de amor, de lo divino
y lo humano, de Elvis y de Dios. Ahora a ver si el mundo hace justicia
con su talento. (...) una colección de
canciones donde impera la densidad, predominantemente la atmósfera
sombría, el lirismo y unas historias que deambulan por lo divino
y lo terrenal y entre el amor y el sufrimiento (...)
(...)lo realmente importante en
In Black We Trust es que, lejos de convertirse en un mero
ejercicio de estilo, supone la entrega de nueve canciones que se sostienen
por si mismas y que acaban por dotar de una personalidad propia (aunque
con claros referentes) a Grupo Salvaje. (...)Este es un disco intenso
que gana con cada escucha, que está construido a partir de un esqueleto
sólido pero que presta atención a los detalles, que revela
una amplia cultura rockista sin perder personalidad. Y es un disco que
se disfruta más cada vez que le prestamos atención.
(...)In Black We Trust
de Grupo Salvaje es elegancia en estado puro con gotitas de realidad,
urbanidad neoyorkina y un poco de tradición musical setentera.
Si el azul es el color de la tristeza, el negro es el color de la desesperación
y en ella se clavan sus letras cuando llegan a nuestros oídos.
Redención, reivindicación y desesperación. Un disco
muy a tener en cuenta y que no debe pasar por nuestros ojos sin que, al
menos le demos una oportunidad.
(...) In Black We Trust es un
homenaje al color negro en la piel y en el alma. Se escucha a Leonard
Cohen, Scott Walker y Nick Cave. Una maravilla sosegada, melancólica
y tranquila. Como la tremenda secuencia que
abre el western de Sam Peckinpah, Ernesto González y compañía
se lanzan al vacío en nueve escenas emocionalmente violentas, ásperas
y sosegadas, que vislumbran el más allá de una suerte de
diálogo permanente con las creencias personales(...)
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