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Novedad en Acuarela Libros: "Guía", una novela de DENNIS COOPER



Acuarela Libros presenta 'Guía' del escritor californiano Dennis Cooper. Votada por sus fans como su mejor obra, y en palabras de su autor la más autobiográfica de todas ellas, es la cuarta pieza del llamado ciclo George Miles —que completan 'Contacto', 'Cacheo' y 'Tentativa', publicadas por Anagrama, y 'Period', aún inédita en castellano.

El libro abre con un viaje de LSD que servirá a Dennis para comenzar a escribir una novela talismán con la que dar sentido a su vida y comprender su obsesión por el sexo y la violencia, retratando en el camino una sórdida maraña de personajes asediados por la insatisfacción, la soledad, la adicción, la demencia... Y en medio de ese caos grotesco se adivina una necesidad imperiosa de describir la belleza, de alcanzarla y tocarla y estrujarla entre las manos, una empresa que se convierte en algo tan irracional como la poesía misma. Con más sentido del humor que nunca y con las habituales referencias al mundo del pop y el rock, el escritor californiano nos abre la puerta a un mundo en el que lo bello habita en el mismo lugar que lo atroz, por lo que probablemente necesitemos imbuirnos en uno para llegar a aprehender lo otro.

El libro se completa con un prólogo a cargo de Nacho Vegas, músico y escritor, quien recientemente presentó en Madrid la última novela de Breat Easton Ellis, otro nexo en los 'seis grados de separación' con nuestro autor, del que este ha escrito: “Dennis Cooper es un escritor brillante y original al mismo tiempo que un elegante estilista. Adentrándose sin ningún esfuerzo en terrenos vedados para la literatura, dota a ésta de una seriedad específica, una justificación de su existencia.”

 
DEBUT de THE SECRET SOCIETY












The Secret Society es una banda madrileña que ha editado dos EPs, colaborado en numerosas recopilaciones, y tocado junto a Songs:Ohia, Magnolia Electric Co., Xiu Xiu, Stacey Earle, Last Days of April o Mark Eitzel. El álbum de debut del proyecto personal de Pepo Márquez, un cantautor atípico cuyas raíces beben tanto del hardcore como del emo, consiste en una colección de confesiones lo-fi con una densa carga emocional, que se nutre de influencias como Will Oldham, Joy Division o Elliot Smith.

Pepo Márquez —también miembro de los bien conocidos Garzón— siempre ha pensado que las hojas de promo no sirven para nada. Al final, todo se queda en palabras. Lo único que necesitas saber de The Secret Society es: un chico con una guitarra, cantando en inglés y a veces en castellano, que ha tocado bastante por España, por Bélgica, por Holanda y por la costa este de Estados Unidos abriendo los conciertos de gente como Songs:Ohia (y Magnolia Electric Co.), Jay Farrar de Uncle Tupelo y Son Volt, Stacey Earle, Xiu Xiu, Mark Eitzel, Destroyer, Brandtson o Last Days of April, por nombrar a unos cuantos. Que está seguro de que los textos políticos no están reñidos con letras más íntimas. Que lo mismo le da versionear a The Cure que a Bruce Springsteen; a Misfits que a Aina; a Elliott Smith que a Ramones. Que sacó el EP January en 2003 en su propio sello, Winter Forever Recordings. Que mas tarde editó otro EP, Bomb the Past, en Yoyó Industrias. Que cree en el Copyleft y lo practica. Y que siempre encuentra una excusa para tocar con quien sea y donde sea.

Tras un celebrado 12” en el sello Dearstereofan, un vinilo de edición limitada de remezclas de la canción “Sad boys dance!!” a cargo de Antena, Destreza (a.k.a. E.lebleu), Loud, y Two Pias DJs Vs Spam, algo así como un bálsamo bailable entre New Order y Berg Sans Nipple, Acuarela presenta al fin el debut en formato largo de The Secret Society, el esperadísimo álbum Sad boys dance when no one's watching. Grabado en analógico, con cacharros antiguos, se trata de una colección de poderosas canciones que desarman, a veces desde su sencillez, a veces gracias a una densa carga emocional. Como muchos discos de debut, tiene bastante de “diario personal”, de recopilatorio de textos y sonidos acumulados durante varios años, de conglomerado de ideas, sensaciones e inquietudes. Y desde luego, tiene mucho de pasado, de presente y —creemos— de futuro.

Pepo es un oído entrenado en el hardcore (y el emo más primitivo) que ha emprendido el camino que llevó a Bob Mould más allá de Hüsker Dü, como bien dijo Xavi Cervantes (RDL) en la reseña a su actuación en el pasado Primavera Sound. Desde guiños a Will Oldham a canciones que podría haber compuesto el mejor Lou Barlow de “Soul & Fire”, desde tétricas confesiones lo-fi (“lo-fi con pretensiones”, nos gusta decir) cercanas a Elliott Smith a nerviosos arrebatos folk-pop, pasando por una versión del clásico “La leyenda del tiempo” y las influencias —y no todo el mundo merece sus influencias— de Fugazi, Joy division, Nirvana o Nick Drake, Sad Boys Dance when no one’s watching engancha desde la primera canción gracias a un rico catálogo de lirismo —político y sentimental—, sensibilidad melódica y el buen gusto de quien sabe que el miedo, el amor (y la falta de amor), el deseo y el vacío siguen siendo los instrumentos con los que se siguen escribiendo las mejores canciones del mundo. De nuestro mundo.

 
MANTA RAY: su nuevo álbum > "Torres de Electricidad"




Manta Ray han terminado la grabación de su nuevo álbum, que contendrá 10 canciones y será publicado por Acuarela, al igual que su anterior elepé, "Estratexa" (2003). Su título es "Torres de electricidad", y supone un concienzudo paso adelante para el cuarteto de Xixón, un emocionante salto hacia un rock crudo, orgánico, físico y lleno de aristas donde toda influencia se ha diluido gracias a su aplastante personalidad. "Torres de electricidad" se ha grabado en los Estudios Gárate con su productor habitual Kaki Arkarazo (Fermín Muguruza, Anari, Chucho...) a los mandos, y ha sido masterizado por Roger Seibel (que ha trabajado anteriormente con gente como Calexico, Sun Ra, Come, Yo La Tengo, Pussy Galore o Tortoise). Su fecha de salida será el 31 de enero de 2006. la portada ha sido obra, como siempre, del artista asturiano Ramón Isidoro. Los títulos de las canciones son:

1. Don't push me
2. No tropieces
3. El despertar
4. Mi Dios mentira
5. Añada para Celia
6. Por qué evadirse a otros mundos aun más pequeños
7. Como la sal
8. Todo puede cambiar
9. No avant - garde (elektronik)
10. Torres de electricidad

 
EL HIJO, nuevo proyecto de Abel Hernández (Migala, Emak Bakia)




El Hijo es el nombre al que se encomienda el madrileño Abel Hernández (Migala, Emak Bakia) en sus renovados pasos musicales. Su primer EP, La piel del oso, es un pequeño tratado de pop de autor donde las letras en castellano y la guitarra española son, según el momento, arropadas o zarandeadas por el piano de Raül “Refree” Fernandez (que además ha producido el disco y compuesto sus arreglos) y la batería de Xavi Molero. YA A LA VENTA

Con tal formación de trío, a ratos intimista otras veces encendido, El Hijo (hagan las cábalas que quieran) nos entrega 5 canciones en las que la voz de discos como Así duele un verano, Arde o Restos de un incendio cambia de registro para adoptar un tono mucho más ecléctico: lírico, agresivo, cálido, airado, dulce, penetrante y con la clara intención de dar un paso al frente, ya en solitario. Abel siempre ha sido la “voz” de Migala, y sus coordenadas siempre han estado entre Dylan y Waits, Cave y Cohen, Cash y Orbison. Ahora en castellano quizás se halle más cerca de una tradición distinta, la que va de Georges Moustaki a Le Mans, Franco Battiato al Chico Buarque de Construção, además de una filiación especial con el Lou Reed más íntimo o con Nico, tanto en las letras como en la música.

La rica instrumentación de La piel del oso, sus cuerdas, vientos y arreglos varios son también elementos novedosos y un elemento a destacar. Para Abel (o El Hijo, como deberíamos llamarle ya) ha supuesto un auténtico reto desandar lo andando en todos estos últimos años para emprender un camino totalmente nuevo y lleno de retos y sorpresas. La turbiedad escéptica de algunos temas, la ambigüedad entre lo personal y lo general (muchos temas pueden entenderse de varias maneras, incluso desde el punto de vista social o político) está influido por la lectura de los libros del inmenso Roberto Bolaño. Así, la poesía acústica de “Un ayer” —quizás lo más cercano a un “cantautor” de todo el disco—, la épica bien entendida de “Esa música sombría” o los sobresaltos musicales y emocionales de “El señor de las bestias” son solo ejemplos de un conjunto deslumbrante. Del susurro al grito, del silencio al in crescendo, La piel del oso es un debut que se recordará como algo que va mucho más allá que el primer beso, el primer viaje al extranjero o la primera piedra.

 
THE STRUGGLERS: you win



















Detrás de The Strugglers se esconde el ideario de Brice Randall Bickford II, un joven interesado en aplicar su particular vuelta de tuerca al fok-rock de raíz norteamericana enarbolando una lectura exquisita y emotiva. Una dimensión que le ha permitido compartir escenario con cómplices como Magnolia Electric Co., Smog, Destroyer, The Mountain Goats o Burd Early. You Win es un disco donde se encarnan y perfilan los trazos más conmovedores de Neil Young, Will Oldham, Richard Buckner y The Handsome Family, y salta a su luz la capacidad de Bickford para templar tiempos y melodías conducidas con mimo una voz trémula, profunda y resonante, erigida en armadura melódica de un trabajo soberbio y sin fisuras. YA A LA VENTA

Las mejores sorpresas son las que no se esperan. Aquellas que saltan sin rumores previos ni juicios apriorísticos que condicionen la inicial percepción, el primer contacto, que tenemos de ellas. Hace unos meses, las cinco canciones del EP “The Fair Store” (Acuarela, 2004) lograron dar forma a una de las irrupciones más agradables de la pasada temporada. Sin apenas credenciales (citar dos álbumes previos titulados “Done By” –2001– y “The New Room” –2003– cuyo radio de acción apenas obtuvo resonancia en nuestro mercado), la música de un oculto grupo procedente de una pequeña localidad de Carolina del Norte llamada Carrboro se colaba en nuestras vidas sin pedir permiso. En realidad, detrás de The Strugglers se escondía el ideario de Brice Randall Bickford II, un joven interesado en aplicar su particular vuelta de tuerca al fok-rock de raíz norteamericana enarbolando una lectura que adquiere su identidad gracias a una relación exquisita y emotiva. Una dimensión que le permitió compartir escenario con cómplices como Magnolia Electric Co., Smog, The Mountain Goats o Burd Early además de –en entornos más cercanos– telonear en acústico a Destroyer durante su gira por España y Portugal en febrero de 2005.

Por ello, y una vez difuminados los efectos del factor sorpresa, la entrada en escena de este “You Win” (Acuarela, 2005) –es decir, “Tú ganas”- se antoja determinante a la hora de sopesar con mayor dosis de exactitud sus valores. Desde el primer acercamiento, la cautela se derrumba ante el empuje del entusiasmo: nueve canciones que radiografían la consolidación, incluso crecimiento, compositor de Bickford y su manejo de resortes que ponen la estética al servicio de las emociones. Sobre este núcleo primordial, The Strugglers establecen un guión de imponente sonoridad y dominante pulso acústico –pianos, mandolinas, banjos, cuerdas…–  donde salta a la luz su capacidad para templar tiempos y melodías conducidas con mimo por la voz de Bickford, trémula, profunda y resonante, erigida en armadura melódica de un trabajo soberbio y sin fisuras. Grabado por Jerry Kee (Superchunk, Polvo, The Mendoza Line), “You Win” es un disco donde se encarnan y perfilan los trazos más conmovedores de Neil Young, Will Oldham, Richard Buckner y The Handsome Family desplegados sobre encuentros, a veces choques, temáticos entre éxito y fracaso y magníficos títulos como –difícil elegir, sí– “The Disappeared”, “The Cascade Range” o un “I Tried to Repair” con delicado apoyo vocal de Heather McEntire. Gracias a tan cautivador conjunto, todos salimos ganando.

WEB OFICIAL: http://www.thestrugglers.org/

 
Nuevo álbum de CHRIS BROKAW para Acuarela






Incredible Love no es el primer disco de Chris Brokaw (ex–Come, ex–Codeine, y colaborador de Evan Dando, Steve Wynn o The New Year entre otros muchos proyectos) en solitario, pero sí el primero en el que se hace acompañar de una banda al completo —Kevin Coultas (Rodan), Jeff Goddard (Karate) o Matt Kadane (The New Year, Silkworm). Se trata de un disco eléctrico y sin instrumentales, un álbum de rock fibroso y directo, emocionante y clásico, quizás una vuelta a aquellos momentos en los que Come eran el mejor ejemplo de crudeza en el rock underground de los USA durante los primeros 90. YA A LA VENTA

Chris Brokaw lleva mucho tiempo tocando con otros artistas. Su guitarra puede oírse en discos de Cobra Verde, Manta Ray, Karate, Molasses o —lógico— Thalia Zedek. También ha colaborado intensamente en la discografía de Steve Wynn o Evan Dando (además de acompañarles en directo). En 1997 formó Pullman, un proyecto junto a Bundy K Brown (Tortoise) y Doug McCombs (Tortoise, 11th Dream Day) con los que grabó dos trabajos para Thrill Jockey. Y en 1998 creó The New Year junto a los hermanos Kadane (de Bedhead). Pero la vida de un músico es tan injusta que quizás no estaríamos hablando de él si no fuera por su trabajo en solitario. Su debut discográfico como Chris brokaw fue un split EP junto a Viva Las Vegas publicado en octubre del 2001. Doce meses después editó la obra instrumental Red Cities en Atavistic Records/12XU. Chris tocaba todos los instrumentos: guitarra, batería, teclados y ruidos... acercándose a las coordenadas musicales de Giant Sand… o Lee Ranaldo. Es decir, experimental y fronterizo al mismo tiempo. Luego lanzó un álbum acústico para el sello alemán Return To Sender Wandering as Water, donde se destapaba como consumado autor de country-folk y por su buen gusto en las versiones (Fred Neil, entre otros). En abril del año pasado nos visitó con su guitarra —y algunos cachivaches de fabricación propia— en varias fechas por España y Portugal, y luego en un inolvidable concierto de The New Year en el Tanned Tin 2004 donde demostró que es uno de los mejores baterías de su generación.

Pero ahora ha llegado el momento de la verdad, con el lanzamiento de su nuevo álbum, Incredible Love, donde al revés que en sus anteriores trabajos en solitario se hace acompañar de una banda al completo —la que él llama la Chris Brokaw Rock Band— en la que figuran, entre otros, Kevin Coultas (Rodan), Jeff Goddard (Karate) o Matt Kadane (The New Year, Silkworm, Consonant). Se trata de un disco eléctrico y sin instrumentales, un álbum de rock fibroso y directo con 9 originales de Brokaw, un tema co-escrito junto a Tom Morgan y una versión del “I Remember” de Suicide que ya conocíamos por ser habitual en sus actuaciones en vivo.

Podríamos ahogarnos con la cascada de hipérboles que surge al escuchar Incredible Love, un disco intenso, emocionante, clásico, quizás una vuelta a aquellos momentos en los que Come eran el mejor ejemplo de crudeza en el rock underground de los USA durante los primeros 90. Brokaw se establece por derecho propio como uno de los cantantes y compositores más importantes de su país con un puñado de canciones tristes con alegres estribillos y viceversa, un ejercicio sombrío y luminoso al mismo tiempo en los que consigue brillar como el poderoso, atrevido e intrigante músico en el que se ha convertido con el paso de los años.

 
Una de las sorpresas del año: LD & THE NEW CRITICISM










LD & The New Criticism es el nuevo proyecto de LD Beghtol —al que conocemos por cantar seis canciones en el célebre 69 Love Songs de The Magnetic Fields, como líder de Flare o como miembro de The Three Terrors junto a Stephin Merrit— y Tragic Realism un sorprendente álbum en el que se dan cita el pop, el country, el folk, la literatura sureña, y altas dosis de irónica poesía sobre la perdida del amor, el sexo que todo lo mueve, Morrissey, la religión o la muerte, siempre con un ingenio deslumbrante y ganas de hacernos pasar un buen rato bailando y pensando.  YA A LA VENTA

Tragic Realism (o lo que es lo mismo, “Realismo Trágico”) es el debut oficial del grupo de Nueva York capitaneado por LD Beghtol, LD & The New Criticism, y contiene 15 canciones (más un bonus track) de pop retorcido en los que predominan los -¡ay!- eternos temas de la mentira, el sexo, el suicidio, la venganza, los cuernos y el asesinato, entre otros desastres naturales de índole pública o privada. El barroquismo hi-fi de Tragic Realism tiene la extraña capacidad de hacernos pensar y bailar al mismo tiempo, y al cabo de un rato te preguntas como puedes estar riéndote a tanto volumen mientras escuchas canciones que tratan sobre el infortunio del prójimo. Es como si un grupo de zydeco totalmente ebrio que toca al final de un banquete de bodas se infiltrara en tu iPod. Aderezado con la sensibilidad pop de Beghtol, este trabajo puede ser disfrutado sin complejos por fans de The Carter Family o REM, Unwound o Cheap trick, The Magnetic Fields o la Happy Goodman Family. Igual que Flannery O’Connor, LD no es tan inocente como parece. El benjamín de una familia de siete hermanos (y cuyas iniciales acortan el nombre Lawrence David) ha trabajado “profesionalmente” como sastre, camarero de club leather, y productor de teatro alternativo. Actualmente es Director Adjunto de Arte del Village Voice y escribe en revistas como Time Out New York o The Advocate. Quizás una referencia inmediata sea decir que su nombre puede encontrarse en los títulos de crédito del célebre 69 Love Songs de The Magnetic Fields —de hecho, aporta su voz en seis canciones del disco. El de Tennessee —un virtuoso del ukelele, además de lector compulsivo y coleccionista de instrumentos musicales raros— se muestra, a lo largo de todo el disco, irónico, políticamente incorrecto, abiertamente homosexual, y dueño de una cautivadora capacidad para escribir estribillos a veces tristes y a veces llenos de júbilo. Esta colección de pop gótico, country trufado con referencias a Lovecraft y folk-gospel del altura —en el que colaboran Jonathan Segel (Camper Van Beethoven, Sparklehorse), Shirley Simms (The Magnetic Fields) o Kendall Meade (Mascott)— es una de las mayores sorpresas del 2005: un álbum clásico y original, dirigido al mismo tiempo al corazón y a la cabeza. Y sobre todo, a los zapatos de baile que guardabas en el armario desde la última verbena campestre.

 
NOTICIAS BREVES

-Después de la gira española, dieciséis fechas a finales del 2005, Refree se va de gira a Italia por primera vez. Las fechas son las siguientes:

24 enero @ TagoMago-Marina di massa / 25 @ La Limonaia - Fucecchio(Firenze)
26 @ Clandestino - Faenza / 27 @ Morya - Cellatica(Brescia) / 28 @ La Taverna - Vasto (Ch). Además los días 9, 10 y 11 de Febrero refree actuará en Moscú acompañando y acompañado por Aroah. Más conciertos para este 2006 en breve en esta página. Estad atentos.

 
P:ANO: pop pluscuamperfecto desde Canadá
















Cada 100 años tiene lugar una imposible utopía en forma de álbum pop. El tercer disco de los canadienses “P:ANO” (pronunciese como “Piano”), titulado “Brigadoon”, contiene 24 canciones –dos más que en la edición Norteamericana- de pop pluscuamperfecto que suena como lo que saldría de un pic nic con The Decemberists, Adventures in Stereo y The Beach Boys en el jardín florido de Burt Bacharah.

Ya lo advertían de manera un tanto bufa los personajes de “South Park” y con un punto de humor Michael Moore: Canadá is different. Lo demuestra el especial carácter de Steve Nash para ser una estrella de la NBA, y se ejemplifica con la escena musical del país. De Constellation a Alien8, pasando por intr_version o Arts & Crafts, en las escuderías canadienses siempre se respira un aire especial, innovador, extraño, que desde aquí podemos asociar involuntariamente a los estilos más vanguardistas, pero que abarca muchos más aspectos. P:ano son una buena muestra. Este grupo de Vancouver, que tiene su fundamento en las cualidades compositivas de los multi-instrumentistas Nick Krgovich y Larissa Loyva, y se completa con la presencia de Justin Kellam y Julia Chirka, deja claro que su objetivo permanente es la canción pop. Eso, sin embargo, no significa que su nuevo disco sea una colección de temas con aire clásico y perfección estética, que también, sino muchísimo más. El cuarteto ya demostró con su primer álbum, “When It's Dark and It's Summer” (Zum/Hive Fidelity, 2002) que, a pesar del pausado aliento lo-fi de su grabación, en su seno bullía un asombroso caudal de ideas. Dos años después, “The Den” se acercó más a su ideal estilístico, con una mayor calidad de grabación y un paso adelante en cuestión de arreglos. Desde el mismo título, P:ano avisan de que su tercer largo es una pieza única y arrebatadora, que sin ser del todo conceptual mantiene un flujo lírico a lo largo de todas sus canciones, por mucho que cada una de ellas sea un pequeño universo en sí misma. Porque escoger el nombre de “Brigadoon”, una canción del dúo Lerner & Lowe, responsable de “My Fair Lady” o “Gigi”, por poner sólo dos ejemplos, no es casual. Ese utópico brigadoon, lugar imposible y pluscuamperfecto que sólo podía ser visto cada 100 años y aparece siempre atraído por la intensidad de un amor verdadero, tiene su reflejo, a veces por sincero romanticismo y otras por puro descreimiento, en los textos del álbum. Hay aquí un cúmulo de declaraciones en primera persona, que tanto lamentan la soledad que les acompaña como celebran las intimidades pasadas. Rodeados de luces redentoras, caminando por oscuras colinas y dejándose calar por nieves insidiosas, los personajes de estas canciones dejan entrever sus pasiones, sus miedos y miserias, siempre de manera oblicua, divertida y poética. Musicalmente, P:ano demuestran que son capaces de abrazar cualquier estilo en pos de la canción pop absoluta. Si a veces te recuerdan a The Beach Boys y otras a The Magnetic Fields, si por momentos los pondrías junto a Deerhof, Adventures in Stereo o The Decemberists y al rato les notas reminiscencias de Yo La Tengo, vas por buen camino: pocas veces en un sólo disco se recorre tanto, tan distinto y tan bien. A lo largo de 60 minutos y 24 canciones (la edición de Acuarela contiene tres temas más de los mostrados por el tracklist de Mint Records), P:ano son capaces de desarrollar una obra compleja, adictiva y rabiosamente personal, que funciona como recopilatorio de gemas pop y al mismo tiempo ofrece mil interpretaciones más. No te asustes, que el viaje es muy divertido.